lunes, 21 de febrero de 2011

¿Invención o fantasma? - Max Jorge Hinderer

Para comenzar una reflexión de análisis sobre el arte contemporáneo en Bolivia quisiera proponer otra diferenciación que no sea necesariamente la diferencia entre el arte como "invención de occidente" o "de oriente". Sabemos que debido a su condición de globo, dando vueltas, el mismo mundo puede transformar al oriente del occidente en el propio occidente del oriente, y viceversa. Lo interesante de cuestionar al "arte como invención occidental" en un mundo globalizado a comienzos del siglo XXI, es que esto nos puede ayudar a explicar al arte más bien desde arriba y desde abajo que desde la derecha o la izquierda, ya sea esta una derecha o izquierda política o geográfica. Y finalmente esta interpelación podría dar a luz a una categoría interpretativa del arte contemporáneo, que en muchos casos es omitida. Es la pregunta por su función. Su función como invención. Su función histórica, económica y política.

La historia del arte de tradición europea comúnmente sitúa el inicio del arte occidental en la Grecia antigua. La historia del arte – como institución – presupone que el arte es una invención occidental, siendo ella misma una disciplina académica creada en el siglo XIX en el seno de la cultura burguesa, en las universidades de los establecidos estados nación de la Europa ilustrada principalmente en Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. Allí, desde el Renacimiento el arte tuvo la función de ser el ala protectora de la ideología occidental.

Pero sabemos que el “arte occidental”, al igual que el sistema capitalista, a lo largo de los siglos no se ha conformado identificándose a un determinado conjunto de prácticas discursivas en un sólo territorio fijo. El “arte occidental” se autoasume como una cultura histórica en proceso de expansión geográfica y temporal. Vale apuntar que "occidente", al menos Europa entre los siglos XV y hasta hoy en día, incluso los EEUU, es un territorio agresivamente expansivo. En este caso el arte, como invención occidental, constituye un espacio ideológico que a través de los siglos no necesariamente coincide con las nociones geográficas de norte/sur/este/oeste. Pero si coincide con el espacio imaginario común de las élites locales, vinculado al capital globalizado. Al menos lo hace en todos los espacios urbanos de las naciones en las cuales la ideología burguesa de tradición occidental ha situado pié, incluyendo Bolivia. Aquí el arte también se ha establecido para conformar el ideal de una identidad mestiza de moral burguesa y asentarse como hegemonía cultural. A comienzos del siglo XXI los estados nación se encuentran en una profunda crisis de representación, vinculados a una crisis económica global, y no sólo en el caso de Bolivia, también en medio de una crisis histórica en la que esta implicada la reproducción de la identidad nacional.

Históricamente la lucha por la soberanía sobre los territorios del imaginario común y por su respectiva cultura ha generado conflictos con resultados igualmente fatales a los de una guerra por el territorio geográfico. Van de mano en mano y determinan un lugar común de imaginario impuesto, tanto en los mismos estados nación europeos como en sus respectivas colonias.

Si hacemos coincidir genéricamente la expansión del arte occidental – como dominación cultural de un espacio físico– con la extensión geográfica de “occidente” hacia América, por ejemplo, el Virreinato del Perú o la actual Bolivia, ambos procesos quedarían estrechamente vinculados a los genocidios de la conquista, a la extirpación de idolatrías, a la extinción de culturas locales y de saberes comunitarios, desintegración de ciclos de subsistencia y desequilibrio de los contextos sociales y de intercambio económico.

Pero volviendo a la hipótesis inicial: en la cultura occidental, la europea y en las culturas descendientes, infiltradas o violentadas por ella, en las clases dominantes, aún predomina la idea que la pretensión universal del arte occidental es perfectamente legítima. Es cierto. Y es alarmante.

Propongo para iniciar este ciclo de reflexiones, oponernos a la idea que el arte sea una invención occidental. Pero sí constatar que el arte cómo lo encontramos (re)producido en las instituciones del arte alrededor del globo, sigue una función de tradición occidental: El arte produce el fantasma de la libertad en sociedades caracterizadas por su rígida estratificación social.

Vale notar que el arte contemporáneo como predomina en el imaginario mundial se nos aparece como mito. Por cierto, y esto sí podemos confirmar con toda certeza, el arte constituye una perfecta paradoja: El arte es universal, pero no todos comparten su universalidad. El arte es libre, pero no todos los que creen en el arte lo son. El arte es trascendente, pero no todos los que tienen fe en ello logran trascender sus propias condiciones.

Pero como es así la naturaleza de los fantasmas: de vez en cuando logran interrumpir el orden establecido, al menos por un momento de susto. La pregunta entonces tendría que ser: ¿Cómo verificar si lo que comprendemos como fantasmagórica ruptura del orden al final puede tener consecuencias reales?- o si no lo puede.

8 comentarios:

  1. Me da la impresión de que las reflexiones que leo en el blog son apreciaciones con bastantes dosis de afirmaciones eruditas. Esto termina olvidando aquello que las trae a la mesa de discusión: la obra misma, que parece terminar siendo un elemento casi adyacente. Tanto parece así que el mismo Ramiro, que inicia una discusión sobre ética y arte, se olvidó de la intervención que lo inspiró a escribir sobre ética hace poquitos meses. Por otro lado, cerrar las entradas a un grupo de panelistas "especializados" dificulta un escenario más plural. Creo que el nombre del blog reduce: ¿mirarse el ombligo? Por eso me gusta este texto que, al fin y al cabo, problematiza sobre el horizonte desde el cual entendemos el arte: ¿invención o fantasma? Y uno de los comentarios esenciales de Roberto: depende.

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  2. Monica,
    despues de leer tu comentario me quede con ganas de leer mas! como te parece que se podria dar una discusion fructifera referente al arte hoy en bolivia? y en esta posible discusion como posicionas vos a la obra?

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  3. Querida Valia: Este blog puede ser un intento de pensar en esto; pero no desde lejos de la obra, sino a partir de ésta. Aunque una obra de arte, en principio, se resiste a toda comprensión, es objeto a su vez de ésta como experiencia. Es esta confrontación con la obra la que invita a pensar en su sentido. Retomo el recorrido del paseante de Benjamin (pienso en la aguda apreciación de Rubén Vargas sobre la reciente exposición “Correspondencias” de Erika Ewel y Alejandra Dorado o en el recorrido que traza por sí mismo Miguel Vargas) y no supeditarse a trazar un mapa previo que dirija un recorrido y que delimite nuestra comprensión de la obra a partir de la teoría, que termina en suposiciones de lo que la teoría del arte esperaría de su trabajo, es decir, en muy poco.

    Un abrazo

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  4. Estimada Mónica
    ¿porqué crees que el blog dificulta un escenario plural? Yo por lo menos quisiera concebir mis entradas panelistas = mis reflexiones entorno al tema como estímulos que ojalá inspiraran a otros muchos a compartir sus propias reflexiones (y/o cuestionar las mias, si gusta). Y hay tantas páginas distintas donde uno puede participar. Eso yo lo encontraría estimulante. ¿Tu cómo lo ves?

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  5. Estimada Angélica: Concuerdo contigo en que éste, como muchos otros espacios, abren la posibilidad de compartir puntos de vista. De hecho, lo estamos haciendo ahora, al reflexionar sobre el tema. El hecho de que cualquier persona pueda intervenir y hacer sus apreciaciones libremente enriquece la orientación plural del blog. He leído las diferentes intervenciones hechas aquí y confío en la seriedad y responsabilidad de los artistas y críticos. Aún así—y tal vez esté equivocada—, el blog —éste y, seguramente, otros— se abre con especialistas de/sobre el arte y, de paso, es comentado por profesionales especialistas de/sobre el arte. Me refiero a eso. Tal vez el arte sea lo suficientemente denso como para que los críticos nos ayuden a encontrar momentáneamente el claro del bosque y, de este modo, las tramas que lo envuelven; pero bueno, es una suposición. El arte se piensa desde la obra. Pienso en el golpe que sentí cuando, por mi miopía, vi unos colibríes “dibujados” en una obra tuya y, al acercarme, me topé con los colibríes disecados. Éste me trajo a una reflexión de tiempo sobre la obra y la materia y sobre el modo cómo ésta se nos aparece u oculta (a propósito de “Silla”, un cuadro extraordinario de Fernando Rodríguez Casas) y deviene en un pensar ontológico. No me acuerdo cómo se llama la obra que hiciste [y me gustaría volver a verla]. Un abrazo,

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  6. querida Monica,
    tienes el link de la critica de ruben vargas? o la fecha en que esta salio para poder buscarla en internet y leerla?
    Por que te parece que una obra se resiste en un principio a la compresion? te refieres a como el espectador reacciona ante ella? entiendo lo que dices sobre reflexionar a partir de la obra, pero por otro lado no te parece que toda obra es producto de un contexto y sin ser conscientes de este contexto la obra es solo una pieza suelta? sin embargo me doy cuenta tambien que para un espectador, la obra es muchas veces una pieza suelta y el dialogo se establace (o no) solo con ella. En ese sentido cada vez me pregunto sobre el papel del critico, por que es que acaso necesitamos quien nos aclare que obra es buena y cual no? quien es "artista" y quien no lo es? no bastaria poder aproximarse a la obra y solo ser conscientes de ese momento y que nos provoca esta? es como si este estado de inocencia, si se quiere, en el arte se ha perdido; y creo que los criticos y curadores juegan un papel en ello, en la perdida de este disfrute o (repulsion por que no), instintivo.

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  7. Querida Valia:

    http://www.la-razon.com/version_te.php?ArticleId=329&EditionId=2346&ids=62

    Un abrazo

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  8. Querida Mónica
    creo entender tu cuestionamiento. Yo misma tengo una relación ambigua con lo de "especialistas" y quizás puedas comprender eso a partir de 2 reflexiones que acabo de publicar bajo el texto de Valia.
    Yo no me entiendo a mi misma como especialista, sino como alguien que toda su vida ha amado el "arte". Trato de comprenderme a mi misma a través del arte, trato de comprender el mundo y nuestra humanidad a través del arte y quisiera abrir esta posibilidad (que obviamente no es la única) a los demás. No sé si he podido lograr con alguna obra que alguién comprenda algo de sí mismo o de la vida o algo.
    Creo que he podido abrir la mirada o "pasar la chispa" de por aquí de por allá, contando el cuento a mi manera (a lo mejor no totalmente ortodoxa); eso por lo menos es una grata impresión que tengo por el feed back que he tenido de parte de mis "alumnos". Creo contigo que para el arte (en todas sus manifestaciones) es vital la "mirada" de cada uno.
    Una de las más lindas experiencias que he tenido al respecto era, cuando un alumno, estudiante de filosofía y trufista a tiempo lleno, que durante meses había estado afirmando que no podía encontarle ningún sentido al arte, de repente entró en un paisaje de tinta chino y se sintió feliz y me dijo: ahora entiendo.
    Mi obra que mencionas, es "Fly angel fly" un autorretrato autotejido, los kolibris mágicos costuran/conectan el lado izquierdo con el lado derecho. (por sea caso: comparto mi jardín con muchos kolibris, les he plantado sus flores preferidas y les tengo un cariño inmenso)

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