lunes, 21 de febrero de 2011

Comentario al tema 2 - Roberto Valcárcel

Comentario de Roberto Valcárcel al texto ¿Es el arte una invención occidental? de Angelika Heckel

La pregunta: “¿Es el arte una invención occidental?” trae consigo una trampa, una especie de zancadilla, una ilusión óptica. La palabra arte tiene múltiples acepciones o significados, y dependiendo de cuál de ellos se prefiera, la pregunta inicial tendrá diversas respuestas. En ese sentido, la respuesta absolutamente correcta sería: “Depende…”

Intentaré responder la pregunta a partir de cuatro acepciones diferentes.

Si por arte entendemos “el hacer algo bien hecho y que se vea bien”, el fútbol podría considerarse un arte, al igual que las artes marciales (obviamente), la cocina gourmet sería un arte, la arquitectura sería un arte, el diseño de textiles sería un arte, etc. En este sentido, claro que el arte no es una invención occidental. En todas partes del mundo se hace cosas bien hechas y que se vean bien.

Si por arte entendemos “las formas y expresiones visuales de una cultura”, claro que el arte no es una invención occidental. Toda cultura tiene formas tangibles creadas por ella.

Si por arte entendemos “ese misterioso acto creativo, música, poesía, imaginario icónico, todos esos “inútiles” gestos y obras que albergan nuestra esencia, que atestiguan nuestro despertar, que testimonian nuestras creencias y hazañas, que marcan gloriosamente nuestro camino”… dependiendo cómo se interprete cada una de estas poéticas palabras, el arte parece no ser una invención occidental.

Si por arte entendemos no los objetos en sí, no la apariencia, sino lo que sucede en el individuoa partir de un cierto modo de operatividad de los objetos, una función que se da cuando los objetos presentan y gracias a que estos presentan ciertos rasgos particulares como afuncionalidad, polisemia, referencialidad indirecta (lenguaje figurado), densidad sintáctica, etc., etc. y lo que sucede en el individuo es un fenómeno cognitivo y un acto reflexivo, cuyo producto colateral es el placer estético, entonces creo que el arte sí es una invención occidental, un aporte de la humanidad al igual que los japoneses enriquecieron el repertorio gastronómico del planeta con el divino sushi y los indios de la India con la meditación trascendental. ¿Qué de malo tiene eso?

4 comentarios:

  1. Querido Roberto, sé que mi pensar entorno al “arte” carece de precisión filosófica.
    De todos modos, hablo de "misterioso acto creativo", no hablo prioritariamente de objetos, ni tan solo de lo visual. Más, creo que el “arte” no es necesariamente "hacer algo bién hecho y se vea bien" y antes que "forma y expresión visual de una cultura" o resultado cultural entiendo poiesis como lo que creó/crea la(s) cultura(s). Me cuesta imaginar que haya “aparecido la cultura” si no hubiera habido poiesis. Y ese algo que sucede en el individuo según mi forma de ver, ha sucedido desde que nos hemos despertado como humanos. El “pensar” tiene su larga historia. ¿Porqué no habrían habido los ingredientes que mencionas, desde siempre y dónde sea, aunque no siempre de la misma manera o racionalizados de una determinada manera?
    Yo, las recetas contemporáneas de cómo hay que pensar el arte, las encuentro muy frías, poco sensoriales, poco emocionales. Yo ante todo sigo sintiendo la necesidad de percibir y sentir algo, QUIERO ser sensorial y emocional y desde luego no puedo no pensar, quiero pensar y hasta pensar sistemáticamente cuando es necesario. Pero algo que me cuesta y creo que no quiero, es racionalizarlo todo con palabras precisas, estrechas. Y quisiera que todos seamos más libres y que nadie se avergüence, si no entiende el texto curatorial o si no logra racionalizar lo que ve. Hay muchas formas de comprender las cosas.

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  2. Estimada Angelika quiero ser artista y quisera saber mas sobre las recetas contemporaneas , ahora estoy en la cocina.

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  3. Angelika! si! yo tambien quiero tener esa libertad y no avergonzarme de buscar cosas que me emocionen o la libertad de emocionarme con cosas que antes me avergonzaria. el corset del arte contemporaneo es muy etrecho, tanto como un corset victoriano.

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  4. Me encanta el sushi y también el sashimi. Y el zen….y lo de matar a Buda cuando lo encuentre. Me encanta que existen obras de arte donde el observador no tiene que mirar desde afuera y donde por respeto al contemplador no se dice todo, no se llena todo, para que el acto contemplativo pueda completar la propuesta. Me encantan muchas otras cosas más… de aquel Japón lejano de entonces.

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